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¿Qué tratan de decirnos los charranes de Canarias?

Durante las últimas dos temporadas de cría, hemos llevado a cabo dos censos completos de la población canaria de charrán común Sterna hirundo en el marco de los programas de seguimiento de aves marinas de Canarias y queríamos mostraros algunos resultados… y algunas reflexiones.

Gracias al testimonio de Bannerman y Bolle, sabemos que a finales del s. XIX existían importantes colonias de charrán común en hábitats dunares, como Maspalomas (Gran Canaria, Corralejo y la Península de Jandía (ambas localidades en Fuerteventura). Antes de eso, solo conocíamos la presencia de la especie en el archipiélago a partir de algunos topónimos, como la Punta del Garajao, en Lanzarote, que comparte nombre con el charrán común en portugués.

Habitats nidificación charrán común en Canarias. CORY'S

Ejemplos de cada tipo de hábitat utilizado históricamente y/o en la actualidad por el charrán común en Canarias. Fotos: © Domingo Trujillo (CORY’S)

La situación de la especie desde entonces ha cambiado mucho, especialmente en lo relativo a su hábitat de cría. A su desaparición de ambientes dunares, le siguió un lento pero sostenido declive en otros ambientes naturales: en primer lugar, puntas y bajas accesibles al tránsito humano y, en segundo lugar, roques o islotes de muy difícil acceso. Sin embargo, durante la última década, también encontramos motivos para el optimismo: mientras los hábitats naturales acogían cada vez menos parejas, los hábitats antrópicos – fundamentalmente los grandes puertos industriales o comerciales – se convertían en los núcleos de cría más importantes de Canarias. A menudo, estos enclaves no disponen del tipo de suelo que los charranes necesitan para criar, grava, y suelen estar sometidos al impacto de depredadores introducidos (ratas y, sobre todo, gatos), pero las restricciones para acceder a estas zonas han facilitado un bajo nivel de molestias humanas, que actualmente parece ser el factor más determinante para explicar la presencia, abundancia y productividad del charrán común en Canarias. Una prueba de ello son las balsas instaladas por el Cabildo de la isla en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria, que rápidamente fueron ocupadas por la especie y siguen acogiendo un buen número de parejas, a pesar de los frecuentes cambios de emplazamiento.

Pareja de adultos con al menos dos pollos en el Roque de Los Gigantes. 20 de abril de 2022; ejemplares adultos junto a su pollo en la balsa situada en el muelle Nelson Mandela y adulto pollo y señuelo. Fotos: © Domingo Trujillo (CORY’S)

Más difícil de explicar resulta el declive de la especie en hábitats naturales de muy difícil acceso o directamente inaccesibles, tales como roques o islotes más o menos alejados de núcleos urbanos. El descenso de la población en estos ambientes ha llevado a la reciente extinción de la especie como reproductora en El Hierro y La Gomera, algo sorprendente teniendo en cuenta que, en la década de los 80, estas islas acogían a más de la mitad de la población canaria. Más allá de otros factores todavía desconocidos, la única amenaza detectada en hábitats naturales durante el transcurso de los muestreos es la presencia en estos enclaves de parejas reproductoras de gaviota patiamarilla, un fenómeno más o menos reciente.

Adultos y pollos de gaviota patiamarilla en Punta del Faro, La Palma. Domingo Trujillo CORY'S

Pareja de gaviota patiamarilla con un pollo instaladas en la Punta de El Faro, La Palma, un lugar tradicional de cría de charrán común. 6 de junio de 2022. Foto: © Domingo Trujillo (CORY’S)

Así, la distribución de la especie, antaño amplia, se ha ido contrayendo hacia unos pocos núcleos, que han ido aumentando su tamaño en proporción. Durante la pasada temporada de cría, y gracias al gran trabajo realizado por Domingo Trujillo y Abraham Hernández en el campo, se contabilizaron un total de 73 parejas reproductoras, el 41% en puertos industriales, a pesar de representar estos tan solo el 17% de las colonias. Además, estos núcleos también generaron el 61% de los pollos producidos en el archipiélago durante 2022, lo que pone de manifiesto su importancia. Tan solo una de las colonias situadas en hábitat natural parece gozar de buena salud, el Roque de Los Gigantes (23 parejas y 1,38 pollos/pareja en 2022). Se trata de un roque peculiar, de gran tamaño, con múltiples cavidades abiertas y con una superficie llana bastante extensa en su cima, pero a la vez próximo a la isla y, por el momento, libre de gaviotas patiamarillas nidificantes.

 

Movimientos del charrán común Sterna hirundo registrados con dispositivos GPS durante el periodo de cría en el Delta del Ebro. Proyecto SteLar-DELTA.

Porcentaje con respecto al total de Canarias del número de colonias, parejas y valores de productividad obtenidos en cada tipo de hábitat

Movimientos del charrán común Sterna hirundo registrados con dispositivos GPS durante el periodo de cría en el Delta del Ebro. Proyecto SteLar-DELTA.

Localidades visitadas durante la temporada de cría 2022 y evidencias de reproducción de charrán común Sterna hirundo registradas

Movimientos del charrán común Sterna hirundo registrados con dispositivos GPS durante el periodo de cría en el Delta del Ebro. Proyecto SteLar-DELTA.

Abundancia de parejas y número de ejemplares presentes de charrán común Sterna hirundo registradas en zonas de cría en Canarias, temporada de cría 2022

Movimientos del charrán común Sterna hirundo registrados con dispositivos GPS durante el periodo de cría en el Delta del Ebro. Proyecto SteLar-DELTA.

Valores de productividad (número de pollos por pareja) y éxito reproductor (proporción de parejas que se reproducen con éxito) obtenidos durante la temporada de cría 2022. Debido a la flexibilidad fenológica de la especie, los valores de productividad que se aportan deben ser entendidos como un mínimo, mientras que los valores de éxito son máximos

Las aves parecen estar indicándonos qué hábitat prefieren de entre todos los disponibles actualmente y, por sorprendente que parezca, los puertos industriales podrían convertirse en la principal fuente de ejemplares hacia otras zonas del archipiélago, que verían aumentar sus poblaciones siempre y cuando no ejerzan como sumideros. Para que estos dos extremos se cumplan, es necesario emprender seriamente la gestión del charrán común en Canarias. En el caso de los puertos industriales, se trataría de compatibilizar las actividades del puerto con la existencia y mantenimiento de espacios atractivos para las aves, esto es, sin molestias humanas, libres de depredadores introducidos y con suelo de grava. Se trata de medidas muy económicas, locales y sin gran coste social, pero que sin embargo podrían aumentar notablemente la población a corto o medio plazo. Por lo que respecta a las colonias situadas en ambientes naturales accesibles, como puntas y bajas, no es necesario llevar a cabo transformación alguna. Está en nuestras manos evitar las molestias a las aves durante la reproducción y en las autoridades competentes restringir el acceso a las zonas de cría y fomentar la educación ambiental entre la población local y visitante.

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