Seleccionar página

PROYECTO PHAETHON

Tendencia, ecología, biología, estatus y amenazas de un depredador tropical en las islas Canarias.

Rabijunco etéreo Phaethon aethereus. Foto: © Marcel Gil-Velasco

El rabijunco etéreo Phaethon aethereus es una especie tropical de reciente aparición en las islas Canarias. En el marco del proyecto PhaethON, se ha llevado a cabo una recopilación de todos los datos históricos de la especie en Canarias, con el objetivo de analizar su tendencia y cambios en la distribución, así como un seguimiento de los nidos de la colonia de Fuerteventura donde la especie presenta el mayor número de parejas reproductoras del archipiélago.

vacio

Your content goes here. Edit or remove this text inline or in the module Content settings. You can also style every aspect of this content in the module Design settings and even apply custom CSS to this text in the module Advanced settings.

Objetivos

Objetivos generales

Ante la falta de información sobre la especie, el proyecto PhaethON tiene como objetivo principal estudiar su ecología, biología, tamaño poblacional y distribución, así como un análisis de su estado de conservación. Este último punto es de especial importancia dada la potencial accesibilidad por parte de depredadores introducidos (como gatos) a la colonia de Fuerteventura. Por otra parte, al tratarse de un ave marcadamente tropical, su aumento en Canarias está muy probablemente ligado al cambio climático, por lo que consideramos su monitoreo fundamental para entender mejor dicho proceso. Por último, teniendo en cuenta que estos datos describirán por fin la situación de la especie en Canarias y en España, la información servirá para la incorporación de la especie al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y, una vez solventada la falta de información, se podrá proponer la inclusión de la especie en los Catálogos nacional y autonómico de Especies Amenazadas.

Objetivos en Fuerteventura

La colonia de Fuerteventura constituye la única de Europa, a la que se suman las parejas aisladas de las otras islas del Archipiélago Canario y la más que probable colonia situada al sur de la isla. Por ello, el objetivo aquí es caracterizar el hábitat de cría seleccionado por la especie para facilitar el hallazgo de nuevas colonias en todo el Archipiélago. Paralelamente, se pretenden conocer las zonas de alimentación y patrones de actividad de dicha población en el mar. Teniendo en cuenta el porcentaje de población europea que incluye esta colonia (probablemente superior al 75%), las posibilidades que tanto la zona de cría en tierra como el área de alimentación en el mar reciban algún tipo de figura de protección son elevadas. Por su parte, conocer los patrones de actividad de la especie facilitará asimismo el hallazgo de nuevas colonias, pues se dispondrá de información muy precisa sobre cuándo efectuar los muestreos en tierra, así como las propias visitas que los ejemplares marcados realicen a otras colonias.

Desarrollo

Áreas de estudio

El trabajo se ha centrado en las zonas de cría tradicionales de las islas de El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura (Figura 10). En las dos primeras, durante 2018 se prospectó las zonas en que se había detectado históricamente la cría de rabijunco etéreo, con el fin de confirmar su reproducción y determinar el número de parejas reproductoras en ambas islas, así como para tomar datos de los nidos. En concreto se ha trabajado en la costa noroccidental de El Hierro y en la Punta de Miguel (costa oriental) y el acantilado de Famara (Lanzarote). En Fuerteventura se ha prospectado la costa de Tindaya (Fuerteventura), tanto en 2018 como en 2019 (donde se encuentra el mayor número de parejas) y, solo en 2018, la zona de Caleta de la Madera, en la cara norte de la península de Jandía (donde existen indicios de reproducción).

Métodos de muestreo y criterios adoptados 

Localización y cartografiado de las colonias de cría 

La localización de las colonias de cría o parejas reproductoras se ha hecho prospectando las colonias conocidas previamente o bien las zonas en las que la especie se había observado regularmente. 

Categorías de comportamiento y reproducción

Las categorías utilizadas son una adaptación de las ampliamente utilizadas en Atlas de aves reproductoras u otros catálogos similares. En este caso, se ha incluido a las aves que se observan puntualmente prospectando acantilados en apariencia propicios para la especie dentro de la categoría “Reproducción posible”, con el objetivo de destacar las localidades donde se obtuvieron estas citas como habitat potencialmente bueno. Esta categoría incluye también aquellas aves que estuvieron presentes en la colonia de cría de Fuerteventura en algún momento de la temporada de reproducción, sin que pudiera llegar a comprobarse ésta. La categoría “Reproducción segura” hace referencia a los ejemplares que han sido observados con regularidad a lo largo de todo el periodo de cría haciendo uso de cavidades, incubando o con pollos. Por su parte, la categoría “En paso” incluye aquellos ejemplares vistos en transición, tanto en alta mar como desde costa. En el caso de los ejemplares observados en alta mar, se han contabilizado en la isla más cercana.

Tamaño de la población reproductora en Canarias

Las primeras prospecciones en 2018 consistieron simplemente en visitas a la colonia prolongadas a lo largo de todo el día, con el fin de observar el comportamiento de las aves desde cierta distancia, hallar sus nidos y tratar de estimar el tamaño de la colonia. Tras constatar la presencia de numerosos ejemplares y cavidades en las que estos se cobijaban, se decidió acceder a ellas para confirmar el estado reproductor. Para ello, se utilizaron técnicas de trabajos en altura siguiendo unas rigurosas medidas de seguridad. Una vez realizado el seguimiento de las huras, pudo comprobarse que en muchos casos no se trataba de parejas reproductoras sino de ejemplares que prospectaban estas cavidades sin llegar a criar, por lo que las estimas realizadas en 2016 y 2017 deben tomarse con cautela, ya que nunca se había inspeccionado estas huras para ver qué pasaba en ellas (salvo dos huras accesibles en el pasado que no estaban ocupadas ni en 2018 ni en 2019). Así, se decidió que, además de contabilizar el número de parejas reproductoras, era interesante cuantificar el número de ejemplares presentes en la colonia. Para ello, durante 2018 se utilizó el conteo simultáneo de ejemplares, la foto-identificación (a través de características propias del plumaje como el estado de la muda, la longitud de la cola, la extensión del antifaz cefálico, etc.) y el anillamiento. Para ello, siempre había un observador realizando fotografías de todos los ejemplares presentes. 

Monitoreo de la actividad en el nido 

Desde mediados de mayo de 2019, se colocó una cámara de foto-trampeo en el nido T03. A finales de mes se obtuvieron los primeros videos y, en vista del éxito, se colocaron cámaras en dos nidos más. 

Factores de amenaza que afectan a la especie y su hábitat de cría

Durante el trabajo de campo, se estuvo atento interacciones con otras especies, así como a la presencia de depredadores introducidos, presencia de cabras / excrementos y otras posibles amenazas tales como un posible acceso descontrolado de ornitólogos, pescadores o cualquier otra amenaza potencial. En cualquier caso, durante 2018 y 2019 en Fuerteventura no había ningún nido accesible, por lo que en este sentido las molestias han sido mínimas. Las cámaras de foto-trampeo colocadas en algunos nidos también aportaron información clave en este sentido.

Resultados

Distribución y tendencia 

El primer dato referente a la especie se sitúa a finales del XIX, cuando se señala la captura de un ejemplar en Puerto de la Cruz (Tenerife), el cual sería naturalizado y conservado en el Gabinete Científico de Santa Cruz de Tenerife. A pesar de ello, y de que en 1940 se obtuvo un nuevo dato procedente de Lanzarote, Bannerman considera dudosa la presencia de la especie en Canarias (Martín y Lorenzo, 2001).  

No fue hasta 1988 cuando se obtuvo el primer registro moderno. En concreto, se especuló con una posible nidificación de la especie en el norte de La Gomera, donde un ejemplar fue visto entrando en una pequeña cueva. Posteriormente se han ido obteniendo datos con regularidad, siendo 2002 el último año en que no se obtuvo ningún registro. La primera evidencia de reproducción segura llegó en el año 2007, cuando una pareja crió con éxito en los acantilados del NO de El Hierro, donde también lo intentaría durante los años siguientes hasta la actualidad. A las citas de reproducción de la especie provenientes de El Hierro, se sumaron en 2013 las de Lanzarote. Una pareja nidificó con éxito en los acantilados de Famara, donde la especie se observa con regularidad desde entonces.  

Finalmente, el asentamiento de la especie como nidificante regular en las Islas Canarias se produjo en 2016, cuando una colonia estimada en alrededor de 10 parejas fue descubierta en la costa noroccidental de Fuerteventura. Lo cierto es que, a pesar de que siguen observándose un buen número de ejemplares en la zona, parece que no todos serían nidificantes. Durante el trabajo de campo realizado en abril de 2018 se localizaron un mínimo de 13 ejemplares y 6 nidos activos, de los cuales se comprobaron 5 y en solo 3 de ellos criaron o intentaron criar, por lo que se establece esa cifra como tamaño mínimo de la colonia. Durante 2019 se ha confirmado un mínimo de 3 parejas durante la primavera, lo que hace pensar que el total anual pueda ser mayor. Es necesario comentar que el testimonio de algunos pescadores locales apuntaba a la presencia de la especie en la zona desde al menos la primavera de 2014. 

  

Fenología  

Presencia en el Archipiélago Canario   

A pesar de que la especie es sedentaria en la localidad más cercana (Cabo Verde), en Canarias sigue presentándose de forma estacional. Si bien es cierto que se han recogido datos a lo largo de todo el año, es en primavera cuando se concentra un mayor número de observaciones, pese a que en El Hierro se ha reproducido históricamente en otoño, algo también observado recientemente en Fuerteventura. La Figura 9 hace referencia a la distribución por meses de las primeras observaciones de cada ejemplar de rabijunco en Canarias. Aquellos ejemplares que permanecieron en el Archipiélago durante periodos largos (es decir, como mínimo todos los de la categoría “Reproducción segura”) solo figuran en el mes en que fueron detectados por primera vez.  

Se desconoce si el pico de observaciones que suponen los meses de marzo, abril y mayo significa que existe cierta elasticidad en la fecha de llegada o si, por el contrario, se debe a la ausencia de un monitoreo continuo en la colonia de Fuerteventura que permita una mayor precisión en las fechas. En cualquier caso, parece que la presencia de rabijuncos en Canarias durante los meses invernales es bastante testimonial y no sería hasta el periodo comprendido entre marzo y mayo que tendríamos una llegada masiva de la práctica totalidad de su población reproductora. La mayoría de estos ejemplares abandonan la zona de cría en julio, pero algunos pueden quedarse hasta el otoño.

Reproducción  

La Tabla 4 recoge una primera aproximación a las fechas que definen las distintas etapas reproductivas del rabijunco en Canarias, en base a las observaciones recogidas hasta la fecha y teniendo en cuenta la duración de cada etapa de la reproducción recogida en la bibliografía (Cramp, et al. 1998). Debido a que nos hallamos, con toda probabilidad, ante una especie muy variable, hará falta una serie temporal mayor y un esfuerzo de muestreo estandarizado para aumentar la precisión de la tabla. Es necesario comentar que, en muchas colonias de cría de la especie en el mundo, existen dos picos de reproducción durante el transcurso del año, uno en primavera e inicios de verano y el otro en otoño. En Canarias ya se han registrado casos de reproducción en ambos periodos, pero aun no está claro cuál es el predominante. Durante 2019, se constató que existía una asincronía significativa en la fenología de las 3 parejas reproductoras en Tindaya durante la primavera, con una diferencia de alrededor de 3-4 semanas entre la primera y la última puesta. A ello se suma la posibilidad de que algunas parejas críen más tarde, lo que aumenta todavía más el desfase temporal entre las distintas parejas. Como caracteriza a la especie, en los nidos estudiados las puestas fueron de un único huevo, incubado por ambos miembros de la pareja. Por el momento, se desconoce la duración de los turnos de incubación.  

Tamaño de la población reproductora en Canarias

Fuerteventura

Temporada de cría 2018

Se observó un mínimo de 13 ejemplares adultos distintos en la colonia de Fuerteventura, haciendo uso de hasta 6 cavidades aparentemente idóneas y, en muchos casos, realizando vuelos de cortejo durante el mes de abril. Sin embargo, sólo una pareja logró reproducirse con éxito, a lo que se suman otras dos de la que se pudo comprobar su fracaso y una hura a la que no se pudo acceder, asignándosele la categoría de reproducción posible. En total se han anillado 13 ejemplares, 11 adultos y 2 pollos. En cuanto a la foto-identificación, tan solo se identificaron 8 ejemplares. Esta metodología puede ser bastante útil para estimar el número de ejemplares que visitan la colonia durante una misma temporada de cría, hasta que la muda del plumaje desdibuja los caracteres utilizados para individualizar los ejemplares.

Paralelamente, durante 2018, se prospectó otra zona de la isla con presencia regular de al menos 1 pareja de la especie a principios de la temporada de cría, sin que finalmente se pudiera determinar si se trataba de prospectores o si llegaron a nidificar en la zona.

Temporada de cría 2019

En 2019 se han monitoreado un total de 3 nidos activos, junto con otro nido con presencia regular de ejemplares. Durante los trabajos de 2019, se ha podido comprobar que al menos 3 de los ejemplares anillados durante 2018 habían regresado a la misma cavidad que usaron el año pasado. Dos de los nidos ya activos contenían ya un pollo en mayo (uno recién eclosionado y otro de aproximadamente dos semanas) y un tercero contenía un huevo que eclosionó a principios de junio. La actividad de otro nido durante este mes todavía no permitía certificar la cría, pero uno de los ejemplares presentes en esta cavidad había sido anillado durante 2018 y en esa ocasión no empezó a criar hasta el mes de julio. Por ello, es probable que este año se repita la misma fenología. Además, se ha detectado al menos 2

ejemplares más que han intentado acceder en varias ocasiones a una cavidad ya utilizada por una pareja, habiendo sido expulsados por las aves reproductoras en ese nido. Es posible que estos dos ejemplares constituyan una nueva pareja que empiece a criar en esa cavidad una vez haya finalizado la cría de la pareja presente en la actualidad.

En conclusión, durante 2019 se ha constatado la reproducción segura de 3 parejas y posible de 2 más. A fecha de julio de 2019, todavía se desconoce el éxito reproductor en esta temporada de cría, así como el total final de parejas de la colonia, teniendo en cuenta que en 2018 se produjeron episodios de cría a finales de verano y otoño.

Lanzarote

Temporadas de cría 2018 y 2019

En la única localidad de cría regular de Lanzarote, durante 2018 se observó un mínimo de 6 ejemplares en la zona, pero solamente una pareja se mantuvo presente de forma prolongada utilizando una hura, por lo que se ha contabilizado como reproducción segura, pero éxito incierto. Durante 2019 se ha observado un mínimo de 3 ejemplares en la zona, haciendo uso de la cavidad tradicional. Sin embargo, durante este año no se ha realizado un monitoreo exhaustivo de la reproducción en este enclave.

El Hierro

Temporada de cría 2018

En el Hierro existen dos zonas tradicionales de cría. Sin embargo, las entrevistas con pescadores locales parecen indicar que la especie podría haber desaparecido de uno de estos enclaves en 2013, dado que observaron a la pareja con regularidad desde 2008 hasta esa fecha. Durante el presente proyecto, se visitó la zona en octubre de 2018 y tampoco se obtuvo ningún indicio de la presencia de la especie. Pese a que no hay observaciones recientes en este punto, no podemos asegurar que la especie no haya podido criar algún año o pueda volver a hacerlo en el futuro. En cambio, el otro nido sí parece haber sido ocupado durante 2018 y muy probablemente haya volado un pollo. En la visita al nido del 23 de octubre de 2018 se pudieron observar restos de plumas recientes de adulto y plumón casi con toda seguridad de un pollo, así como un fuerte olor característico de las huras ocupadas. Teniendo en cuenta que la especie parece reproducirse en El Hierro exclusivamente en otoño, todavía no se dispone de datos relativos a 2019.

Actividad en el nido

En total se obtuvieron 403 videos de la cámara de foto-trampeo situada en uno de los nidos. El resultado del análisis muestra que existen dos picos de entradas y salidas del nido, uno situado entre las 7:00 y las 10:30 y otro entre las 18:00 y las 20:30. A pesar de que es posible observar actividad fuera de estas franjas horarias, juntas concentran el 69% de los movimientos detectados. Además, es interesante comprobar que, al menos durante la época monitoreada, hay presencia de al menos un ejemplar dentro del nido durante el 98,6% del tiempo. Por último, se ha registrado la presencia de ejemplares intrusos en al menos 2 ocasiones entre los días 18 y 31 de mayo y se ha observado comportamiento de territorialidad por parte de la pareja reproductora. Este hecho indica que existe competencia por las cavidades en el acantilado de la colonia y que su disponibilidad podría ser un factor limitante.

Caracterización del hábitat de cría.

El hábitat usado por la especie en Canarias es hasta la fecha relativamente homogéneo. Se trata de cortados costeros con abundancia de cavidades, ya sean grietas o tubos volcánicos. Generalmente, los rabijuncos tienden a elegir cavidades en zonas no accesibles a depredadores, ya sea por estar en un islote sin presencia de ellos o en tramos de acantilado totalmente inaccesible. A pesar de ello, algunos nidos, tanto de la colonia de Fuerteventura (al menos en 2016) como en el El Hierro, han sido totalmente accesibles para depredadores introducidos e incluso se sitúan cerca de sendas transitadas habitualmente por pescadores. Se desconoce si estos nidos son los últimos en ser ocupados ante una posible ausencia de cavidades mejores y la necesidad, a la vez, de permanecer en la colonia. En caso de ser así, sería recomendable que recibieran especial protección.

Las cavidades donde se tiene la certeza que la especie se ha reproducido con éxito se sitúan todas en la vertiente norte de las islas, aunque sí se ha visto ejemplares prospectando zonas de sotavento. La información relativa a las zonas de alimentación en el mar resultaría crucial para explicar esta tendencia. Las cavidades que han podido ser estudiadas de cerca consisten en tubos de 75.3 ± 38.1 cm de profundidad, con una entrada de 15.9 ± 4.0 cm de altura y una anchura de 38.9 ± 28.4 cm, con una pequeña cavidad cóncava o plana en el suelo. Esta cavidad puede ser escarbada o natural, en la que se acumula en ocasiones arena o pequeñas piedrecitas junto con restos orgánicos, fundamentalmente plumas. Las aves también parecen mostrar predilección por la presencia de pequeñas repisas cercanas a la entrada de la cavidad, donde se posan en solitario o junto a la pareja, aunque no en todos los casos. La altura a la que se hallan las cavidades sí es bastante variable. En la colonia de Fuerteventura, todos los nidos se encuentran a una altura de entre 15 y 30 metros, mientras que el nido de Lanzarote se halla aproximadamente a 60 metros sobre el nivel del mar.

De forma general, los nidos son inaccesibles desde cualquier punto de la plataforma superior o desde abajo. Debido a ello, los futuros proyectos con la especie en Canarias deberán incluir técnicas y personal apropiado para la escalada y trabajos verticales. La zona donde se encuentra la colonia de Fuerteventura se caracteriza por ser una pared de basalto a pie del mar donde la consistencia de la misma es muy frágil, siendo la actividad peligrosa. Para ello, se trabaja con todas las medidas de seguridad ymateriales necesarios para disminuir estos riesgos.

Fotografías © Juan Bécares, Gustavo Tejera, Javi Vergara y Marcel Gil-Velasco (Cory’s)

Un proyecto realizado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y del Gobierno de Canarias

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookiesACEPTAR

Aviso de cookies